El incesante correr del viento
Trae consigo un sabor a sal
Sabor a nuevos baúles de recuerdos
A fuego que en cenizas se escapa
Negación de capítulos nunca escritos
Mirada perdida entre los excesos y vicios
Mientras el calor del concreto se nos diluye
Entre abrazos perdidos en cables y aire
Cuando el mar deje su vaivén de manos vacías
De copas rotas, de esperas eternas y boleros
De historias, de lo que es pero sin embargo
No es mío aunque este frente al espejo
Conjuro de las mismas ráfagas
Que te ahogan y te vuelven a dar aire
Sin opción a despegar del suelo
Por que el lodo te sujeta los brazos